Corredores de los 80: Marino Lejarreta, El Junco de Bérriz

Marino fué uno de los corredores más representativos del ciclismo de los 80

Marino Lejarreta, apodado el Junco de Bérriz, fue un ciclista que compitió desde finales de los 70 a principios de los 90. Nacido en mayo del 57, Marino fue uno de los ciclistas mas queridos tanto dentro como fuera del pelotón. Era uno de los favoritos de la afición por sus características ciclistas así como por su forma de ser.

Lejarreta fue un gran escalador y un gran fondista, y con el paso de los años se convirtió en un ciclista todoterreno, destacando también en la contrarreloj. Marino llegó a disputar las tres grandes vueltas en 1987, 1989, 1990 y 1991, consiguiendo meritorias posiciones, algo que hoy en día no es muy habitual, si contamos con la excepción de Carlos Sastre. El Junco de Bérriz comenzó su carrera disputando la Vuelta a España, en la que logró la victoria en 1982, aunque por la descalificación de Ángel Arroyo. Al año siguiente logró una segunda posición por detrás de Hinault, aunque de no ser por los abanicos y el tiempo perdido en las contrarrelojes estaríamos hablando de su segundo triunfo. Lejarreta emigro a Italia, dejando atrás al equipo Teka, para recalar en el Alfa-Lum. Marino siempre fue un enamorado del Giro de Italia, del que decía que hasta competitivamente es mejor que el Tour. Este paso por el equipo Italiano, añadido a que Marino siempre se dejaba la piel en cada carrera, hizo que también fuese muy querido en el país transalpino. Estuvo cerca de llevarse la corsa rosa en 1991, donde fue el verdadero rival de Franco Chioccioli, pero un desfallecimiento en la Marmolada, camino del Pordoi, le impidió luchar finalmente por la general. Volvió a España, al equipo Seat, que fue evolucionando a Caja Rural, Caja Rural-Orbea, y Caja Rural-Paternina. En estos años fue cuando empezó a correr las tres grandes, y finalmente recayó en el equipo ONCE. Lejarreta fue el primer líder de este equipo, y de la mano de Manolo Saiz empezó a conseguir grandes resultados no solo en todas las carreras del calendario, también en el Tour de Francia. En la carrera francesa, Lejarreta cosechó un décimo, y dos quintos puestos, estos últimos de la mano del equipo ONCE.

Marino logró entrar en el selecto club de vencedor de etapa en las tres grandes, pero es que además es el recordman de la Clásica de San Sebastian, vencida en tres ocasiones, una de ellas la primera edición, en 1981, 1982, y 1987.

Lejarreta estuvo cerca de ganar un mundial, el de 1982, en Goodwood, donde anduvo escapado durante los últimos kilómetros, aunque finalmente solo pudo ser quinto. Marino era un fijo de la selección, sus doce participaciones en mundiales le avalan en esta prestigiosa prueba. También cabe destacar que Lejarreta, como decía antes, competía en cada carrera, lo que hizo que ganase gran parte de las pruebas del calendario nacional, y en su palmares aparecen la Volta a Catalunya, la escalada a Montjuic (solo Merckx ha ganado mas veces esta carrera), la Clásica de Ordizia, la Subida al Naranco, el Circuito de Getxo, Ka Vuelta a Castilla, la Vuelta a Cantabria, Vuelta a La Rioja, Subida a Arrate, Vuelta a Burgos, Subida a Urkiola, Bicicleta Eibarresa, Vuelta a Galicia o Gran Premio de Primavera. Pocas vueltas se le escaparon al Junco de Berriz.

Las participaciones de Marino Lejarreta en la Vuelta a España solían ser sinónimo de buen resultado, así, Marino logró una victoria (1982), un segundo puesto (1983), quinto (1986), tercero (1991).

Y como no, en el Giro de Italia, Lejarreta, al igual que en la Vuelta, siempre consiguió grandes resultados, pero fue una lastima que no pudiera subir nunca al podium. Dos cuartos puestos (1984, 1987),  un quinto (1991), un séptimo (1990), y un décimo (1989) aparecen en su palmares, lo que dice claramente que era una carrera que no se le daba del todo mal a Marino…

Prueba de que disputaba cada carrera son las clasificaciones que consiguió en el año 1989, donde además de ganar la Volta,  fue quinto en el Tour, décimo en el Giro, y vigésimo en la Vuelta.

Marino tuvo un fortísimo accidente en 1992 durante la disputa de Amorebieta, y que le apartó de las carreteras seis meses. Pese a esto, Marino luchó para que su retirada fuese vestido de ciclista y subido a una bicicleta, y lo consiguió, siendo su última prueba la subida a Montjuic.

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