Gianni Bugno, un ciclista grande a la sombra de Indurain

En el Tour del 91, el ciclista italiano nunca podría dejar de rueda a Indurain

Para hablar de Gianni Bugno es necesario el nombre de Miguel Indurain. Y es que, si de alguien se puede decir que hubiera sido uno de los mas grandes de no ser por Indurain, sin duda ese es el corredor italiano.

Gianni Bugno, nacido en Brugg, Suiza, en 1964, pero Italiano de nacionalidad (y de nombre), ha sido uno de los ciclistas con mas clase y mas elegancia que se recuerdan. Su estilo encima de la bicicleta es imborrable para todo el que lo ha visto. Su manera de mover desarrollo como si nada es una imagen para retener. Además Gianni gozaba de una punta de velocidad envidiable, que le permitía también batir a los mejores al sprint (por ejemplo ganaba el Mundial del 92 a Jalabert), y que junto a su calidad contrarreloj, y su estilo en la escalada, le hacían un potencial vencedor del Tour. Pero Indurain se le cruzó en el camino, y sobretodo la contrarreloj de Luxemburgo en 1992 fue un mazazo para el. Pero de esto hablaré un poco mas tarde, ahora repasemos su carrera.

Gianni Bugno debutó en la categoría profesional en septiembre de 1985, en el Atala-Ofmega, equipo en el que también compitió en 1986 y 1987. Fue en 1986 cuando consiguió sus primeras victorias, como el Giro de los Apeninos, o el Tour de Piamonte, además de muchos puestos de honor. Además debutó con la selección italiana en el Mundial. En 1987 repitió victoria en los Apeninos, y se apuntó también la Coppa Sabatini y el GP. de Camaiore, repitió en la selección, y tuvo que abandonar el Giro.

El joven Bugno comienza a hacerse grande en el Chateaux d´Ax

En 1988 ficha por el Chateau d´Ax, repitiendo por tercer año consecutivo victoria en los Apeninos, y añadiendo el Giro de Calabria o la Copa Agostini entre otras. Logró un segundo puesto en el Giro de Lombardia, en la Gante Wevelgem, y debutó en el Tour de Francia, donde ganó una etapa, mientras que en el Giro volvía a abandonar.

En 1989 Gianni empieza a tener objetivos mas importantes, venciendo los Tres Valles Varesinos, siendo segundo en el campeonato de Italia, tercero en el Trofeo Baracchi (con Sean Kelly), y cosechando buenas posiciones en el campeonato del mundo (octavo) y en el Tour de Francia (undécimo) mientras que en el Giro solo pudo ser el vigésimo tercero, aunque ganó una etapa.

Fue 1990 el año en que Bugno definitivamente pasó de ser un buen ciclista, a ser uno de los mejores. Se llevó el Giro de Italia portando la maglia rosa de principio a fin, llevándose tres etapas y la clasificación de los puntos. Gianni además venció la desaparecida Copa del Mundo, con victoria en Milán San Remo, Wincanton Classic, y Clásica de San Sebastian incluidas. También mejoró su puesto del año anterior en el Tour, quedando séptimo y ganando dos etapas, una de ellas, la mítica con final en Alpe d’Huez. Bugno estuvo todo el año en forma, y para demostrarlo, aquí dejo unos resultados que dan fe de ello: séptimo en Lieja, octavo en Amstel, undécimo en el GP. de las Américas, duodécimo en Flandes, décimo tercero en Lombardia, vigésimo tercero en Paris-Tours, y vigésimo cuarto en San Sebastian, a lo que hay que añadir la medalla de bronce en los Campeonatos del Mundo.

Si 1990 fue bueno, el año 1991 para Gianni Bugno supuso un antes y un después en su carrera. El primer cambio fue el de equipo, que pasaba a denominarse Gatorade.

Tras ser cuarto en el Giro de Italia, en el que venció tres etapas, Bugno se presentaba en el Tour con la vitola de favorito por su victoria en el Giro del año anterior, y por el apoyo de los tifosi que buscaban en Gianni al italiano que les haría volver a ganar el Tour. Lo que nadie esperaba era que un gigante de Navarra apareciera después de un par de años avisando para llevarse la carrera francesa. Bugno ganó de nuevo la etapa de Alpe d’Huez, pero la mala decisión de no ir a por Indurain en su ataque en el Tourmalet, hizo que fuese todo el resto del Tour corriendo a la contra, y no pudo soltar a Miguel Indurain en ningún momento. A partir de este aquí Gianni decide centrar toda su temporada siguiente a preparar el Tour. Pese a esto, a final de la temporada, Bugno se proclama Campeón del Mundo por delante de Indurain. Este año, venció también la Clásica de San Sebastian, el campeonato de Italia y la Bicicleta Vasca.

Y llegó 1992. Tras hacer una buena aproximación de cara al Tour, siendo tercero en el Dauphine, y renunciando al Giro (que venció Indurain), Bugno se presentaba en la salida de San Sebastian sin haber gastado excesivas fuerzas a lo largo de la temporada. Y todo iba bien hasta la novena etapa, una contrarreloj, en Luxemburgo. Al finalizar la etapa, había sido tercero a tres minutos y cuarenta y un segundos, solo precedido por Armand de Las Cuevas, que se dejó tres minutos, y Miguel Indurain, el vencedor. Famosas son las declaraciones de Bugno “No se puede ganar a un extraterrestre”. Este día Bugno no solo perdió este Tour, sino la confianza en si mismo. Le quedaban grandes victorias por lograr, muy grandes, pero perdió la ambición de querer luchar con Miguel. A finales de año, pese a todo, logró llevarse la victoria del Campeonato del Mundo en Benidorm, tras lo cual pidió perdón a Indurain por ganar en su tierra.

Su último año en Gatorade, 1993, no fue nada bueno. Con varias victorias “menores”, sus mejores resultados fueron un segundo puesto en el campeonato de Italia, segundo también en Amstel Gold Race y cuarto en la Bicicleta Vasca. En el Giro ocupó la décimo octava plaza, y en el Tour la vigésima, aunque llegó a las etapas de montaña bien colocado, no estaba teniendo buen año el corredor italiano.
1994, año de su paso a Polti, y de una de sus victorias más importantes, la del Tour de Flandes tras ganar a Museeuw y Tchmil. Además venció en una etapa del Giro y finalizó octavo. También venció en una etapa de la Bicicleta Vasca y abandonó en el Tour de Francia.

MG Boys Maglificio fue su equipo en 1995 y 1996. Del 95 cabe destacar su victoria en el campeonato de Italia, y el Tour del Mediterráneo, además de un segundo puesto en Lieja y otro en el Campeonato de Zurich, mientras que en 1996 fue tercero en el Tour de Suiza, ganó una etapa en el Giro, y otra en la Vuelta, victoria que dedicó a Miguel Indurain, en la que fue la última carrera del navarro.

Sus dos últimos años los corrió en el Mapei GB. En 1998, su última temporada, Bugno volvió a vencer en la Vuelta a España, en una demostración de clase brutal, se llevó la etapa de Canfranc, que dedicó de nuevo a Indurain, esta vez por el fallecimiento de su padre.

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