Mi hijo, ¿Ciclismo profesional?

Para que un hijo sea ciclista profesional de élite en el futuro debe crecer jugando y disfrutando lo que hace, con motivación de los padres y sin presión

Ahora no pensamos en Sergio Mantecón, en José Antonio Hermida o Alberto Contador como en niños, que algún día jugaban con convertirse en deportista profesional, pero éstos también soñaron en su niñez con cumplir su sueño, ser deportista profesional, alcanzar la meta y estar en el podium siendo ciclista de élite. Normalmente quien vela por esas horas de entrenamiento, por los sacrificios y renuncian, son los padres, ya que ser ciclista profesional conlleva un gran apoyo familiar.

No todos los que persiguen ser un ciclista de élite, lo consiguen, y eso depende de varias variables, como pueden ser, la motivación de logro, la genética, o la influencia paterna que han recibido. Dado que está última variable puede influir positivamente en el destino deportivo de un hijo, mostramos a continuación una serie de consejos a la hora de conseguir que un hijo o hija entrene para ser ciclista profesional de élite y llegue al podium.

Los padres y entrenar al hijo para el ciclismo de élite:

  •  En primer lugar, hay que tener muy claro que el sueño deportivo debe partir del hijo, no del padre. Hay ocasiones, en las que padres frustrados obligan a sus hijos a someterse a entrenamientos y esfuerzos que hacen que éste acabe alejándose de la bici.
  • No hay que alejarse de la diversión. Los niños suelen coger la bicicleta, porque les reporta diversión, no por llegar a ser los primeros. En el momento que lo dejan de ver como un juego, se someten a más presión, con el riesgo de abandono que conlleva.
  • Ser partícipes de ciertos valores deportivos. La influencia parental marca la actitud de los hijos en todos los ámbitos y ésta no es una excepción. Seguro que habéis estado presentes en partidos de fútbol infantil, en el que los padres increpan al árbitro o a los contrincantes, ¿qué valores comunican a sus hijos?
  • Si por el contrario, el ejemplo que tienen se basa en el compañerismo, humildad, y superación, llegarán lejos, ya que obtendrán sus éxitos debido a la dedicación, aumentando así su motivación.
  • Nivel de exigencia de acuerdo a la edad. Puede que el hijo muestre una madurez intelectual muy por encima de su edad, pero no se debe olvidar que el hijo también tiene otras obligaciones propias de su edad: colegio, juegos, amigos. No se debe sobrepasar un nivel de exigencia muy alto, pues se puede conseguir que sólo use la bici para huir.

Hay que recordar que como padre, se debe ser un ejemplo y no sólo en las actitudes, la labor empieza por motivar al hijo, elogiar sus logros, quitarle importancia a los fracasos y tener clara la meta sin olvidar que es un niño.

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