Un paseo por la historia del Ciclismo Español

Conociendo la historia del ciclismo Español

La historia de nuestro país se ha escrito de mil maneras y, entre otras, en innumerables batallas que han ido conformando la actual España. Como en ella, también la Vuelta 2007 escribirá su propia crónica entre ocasionales escaramuzas y batallas sin cuartel. Los nombres del vencedor y de los derrotados sólo los sabremos al final, pero seguro que en el desenlace definitivo los cuatro finales en alto de esta edición habrán tenido una importancia decisiva.

Hemos podido leer en diversos medios de comunicación que la montaña que deberán superar los ciclistas este año no es lo suficientemente exigente y, como consecuencia, que es muy posible que la Vuelta no se decida en esta ocasión en las rampas de los 42 puertos puntuables. Pero, como siempre, serán los propios contendientes quienes se encarguen de dar o quitar razones. Lo que sí parece claro es que, si alguna importancia en el resultado final han de tener las rampas de todas esas ascensiones, los que de verdad van a pasar a la pequeña o gran historia de la ronda son los enfrentamientos que de seguro se librarán en los míticos cuatro finales en alto de esta edición.

Y, como en la historia de España, las primeras escaramuzas, aunque de una gran trascendencia posterior, han de dirimirse en la cuna de todo un reino, en las montañas asturianas, donde se esconden los Lagos de Covadonga. Sólo estaremos en la cuarta etapa, pero ya se estará fraguando el devenir histórico, como si Don Pelayo despertara de nuevo para iniciar la conquista de la Hispania perdida. En la vecina Cantabria, aunque suene a anacronismo histórico (ellos lucharon muchos siglos antes contra Roma y no con los musulmanes), sus naturales han tenido fama de invencibles guerreros y son de temer los largos kilómetros de ascenso al puerto de La Palombera. No acaba allí la etapa siguiente a la asturiana, pero el descenso a Reinosa parece que no puede aportar excesivas variaciones a la dura lid que se desarrolle en sus no muy exigentes rampas.

Llegan los Pirineos

Al inicio de la segunda semana de la prueba los corredores deberán buscar la victoria en lo más recóndito de otro de los primeros reinos cristianos del medievo hispano. Si el reino asturiano sirvió de impulso original a la futura España, el Reino de Aragón también ha tenido una grandísima importancia en nuestra historia. Como la tendrá la cruel batalla en la ascensión a Cerler-Ampríu.

Y, sin descanso alguno tras el feroz combate, otro antiguo condado, el de Urgell, verá adentrarse a las huestes de animados colores del pelotón en un territorio que fue suyo y que hoy comparte con la vecina Francia, Andorra. La Estación de Vallnord-Arcalís, techo de la Vuelta a España 2007, será testigo en esas tierras andorranas de una nueva y porfiada pugna entre los aspirantes a la victoria definitiva.

También más al sur

Otro momento trascendental en la configuración de España lo constituyó, sin duda, la conquista de Granada. Boabdil debió abandonar la que había sido su tierra durante casi 800 años y despedirla para siempre llorando ante la visión postrera de su Alhambra. A alguno de los favoritos de la Vuelta le sucederá lo propio ante las tremendas rampas del puerto de Monachil-El Purche: que se lo digan, si no, a Valverde y sus seguidores, miles, en la pasada edición. ¿Recordáis? Y si la España de hoy fue tomando a lo largo de los siglos la organización del Reino de Castilla, los ciclistas acudirán a la inhóspita Ávila para luchar por el triunfo final en las rompepiernas carreteras castellanas. Y, por fin, El Escorial, que compendia en sus muros los inmortales retazos de una Historia que hoy se va olvidando cada vez más en las aulas escolares. En sus aledaños, el puerto de Abantos será escenario por partida doble de la batalla decisiva de una larga y reñida guerra de 21 etapas que finalizará en la jornada veintiuna tras el colofón villalbino contra el crono.

Sólo habrá un vencedor, lo haya logrado en los montes o en las planicies, sólo uno que se dé el paseo triunfal hasta Madrid. También la historia se escribe con los nombres de todos, pero casi siempre son sólo los de los triunfadores los que permanecen en el recuerdo.

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